Actualmente República Democrática del Congo

Actualmente República Democrática del Congo

Actualmente República Democrática del Congo

“Teniendo en cuenta que la sociedad no es sino el reflejo de las relaciones entre individuos, mi trabajo se centra en poner de manifiesto elementos que permitan que nuestras relaciones sean más fructíferas, menos conflictivas.

Para ello utilizo una simbología accesible a todos – basándome en imágenes, en su mayoría, provenientes de Internet – con una iconografía familiar mi intención es alentar un contacto entre lo personal y lo colectivo; Siendo, salvo excepción, imágenes representando situaciones reales, no preparadas.

El humor ha sido de gran utilidad en mi obra, para que resulte más atrayente, ya que mi interés por la estética es reducido al querer representar la realidad de nuestras relaciones tal y cómo las percibo, sin embellecer.”

“Nací en Lubumbashi (Actualmente República Democrática del Congo).
Desde los primeros meses he cambiando de lugar de residencia constantemente, llegando a hacerlo varias veces en un mismo año. A consecuencia de ello, la integración – en lo que se refiere a relaciones personales – se a visto dificultada lo que me a dotado de un enfoque más de observador que protagonista. Ello me permite plasmar una situación dada sin la distorsión causada por un exceso de intervención.”

“Tenint en compte que la societat no es més que un reflex de les relacions entre individus, el meu treball es centra en donar rellevància a elements que permetin que les postres relacions siguin més fructíferes, menys conflictives.

Per això utilitzo una simbologia accessible per a tothom (basant-me en imatges, la gran majoria provinents d’Internet) amb una iconografia familiar, la meva intenció es motivar un contacte entre el personal y el col•lectiu; Essent, quasi sempre imatges que representen situacions reals, mai preparades. L’humor ha estat de gran utilitat per la meva obra, per a que resulti més atractiva, ja que l’interès per la estètica queda reduït al voler representar la realitat de les nostres relacions tal i com les percebo, sense embellir”

“Vaig néixer a Lubumbashi (Actualment República Democràtica del Congo). Des dels primers mesos he canviat de llos de residència constantment, arribant a fer-ho vàries vegades un mateix any. A conseqüència d’això, la integració – en el referent a relacions personals – s’ha vist dificultada, el que m’ha dotat d’un enfocament més d’observador que de protagonista. Això em permet plasmar una situació donada, sense la distorsió causada per un excés d’intervenció”

“Considering that society is the result of human relationships, I focus my work on moving issues which may contribute to enrich our interactions, making them less conflictive.
I use basic symbology to achieve this goal, mainly images from the internet, understood by everyone. By exposing familiar iconography of real situations I intend to enhance contact between the individual and the collective perception of the world, always avoiding ready made situations.

Humor is often inherent in my work; I use it to make the paintings more attractive. By showing our relationships as I see them I leave aside aesthetics, avoiding superfluous decoration.”

“I was born in Lubumbashi (At present the Democratic Republic of Congo).
Since my childhood I have been constantly changing of residence, to the point of moving several times on some years. This experience has brought me to certain difficulties of integration and has shaped me as an observer rather than a protagonist when dealing with people. This situation enables me to capture a given moment without the distortion caused by an excess of intervention.”

Valery Florkin

Hay una genealogía moderna de la marina. Podría empezar con el Urgell que sabia descubrir Miró y podría seguir con las detenidas fotografías de Hiroshi Sugimoto o con las tormentas grises de Gerhard Richter. Paul Valéry se exclamaba: “la mer, la mer toujours recommencée!” y Ramon Surinyac nos muestra aquí no solamente el inagotable movimiento del océano, sino también el reflejo abismal de unas imágenes a la vez precisas y ambivalentes, instantes fijados virtualmente y dinámicas evocaciones de la inestabilidad de toda realidad percibida.

Evidentemente (queremos decir: gracias a la evidencia, de aquello que se nos da a ver) estamos delante de una concepción heraclitiana de las cosas. Sin embargo, esta premisa la conduce Surinyac a una formulación nada excitada, si no mas bien contemplativa y serena, e incluso, a pesar del ruido de las olas que rompen delante nuestro, silenciosa. La peculiaridad de esta obra es que remite a dos dimensiones estéticas distintas: la autoconciencia del hecho pictórico y la meditación a través de la experiencia sensual.

Sucede aquí algo intrigante: vemos la imagen y vemos la pintura.
Su serie de bosques, donde juega con la paradoja entre simetría y diversidad azarosa, evoca el ejercicio psicoanalítico del test de Roschard. He aquí, de la nada de unos reflejos de luz arrastrados por el agua o de la densidad espesa de la vegetación, surge una presencia indudable, la de la pintura. No es necesario escoger entre la interpretación de la imagen y la fruición sensual de la materia pictórica. En un universo que se genera en el cambio, la complejidad tiene que ser siempre la respuesta.

Hi ha una genealogia moderna de la marina. Podria començar amb l’Urgell que sabia descobrir Miró i podria seguir amb les detingudes fotografies d’Hiroshi Sugimoto o amb les tempestes grises de Gerhard Richter. Paul Valéry s’exclamava: “la mer, la mer toujours recommencée!” i Ramon Surinyac ens mostra aquí no sols l’inesgotable moviment de l’oceà, sinó també l’emmirallament abismal d’unes imatges alhora precises i ambivalents, instants fixats virtualment i dinàmiques evocacions de la inestabilitat de tota realitat percebuda.

Evidentment (volem dir: gràcies a l’evidència, a allò que se’ns dóna a veure) som davant una concepció heraclitiana de les coses. Ara bé, aquesta premissa la porta Surinyac a una formulació gens excitada, sinó més aviat contemplativa i serena i, fins i tot, malgrat el brogit de les onades que trenquen davant nostre, silenciosa. La peculiaritat d’aquesta obra és que remet a dues dimensions estètiques diferents: la de l’autoconsciència del fet pictòric i la de la meditació a través de l’experiència sensual. Succeeix aquí quelcom d’intrigant: veiem la imatge i veiem la pintura.

La seva sèrie dels boscos, on juga amb la paradoxa entre simetria i diversitat atzarosa, evoca l’exercici psicoanalític del test de Roschard. Heus aquí que, del no res d’uns reflexos de llum arrossegats per l’aigua o de la densitat espessa de la vegetació, sorgeix una presència indubtable, la de la pintura. No cal triar entre la interpretació de la imatge i la fruïció sensual de la matèria pictòrica. En un univers que es fa en el canvi, la complexitat ha de ser sempre la resposta.

La Realitat Alterada

La Realitat

La Realitat

La Representación de la figura humana es la forma más aproximada de identificar nuestra realidad, dado que es la forma más aproximada de representar eso que más nos obstinamos en identificar: nosotros mismos. Pero en una sociedad tecnocrática en la que el individuo se contempla a si mismo a partir de la imagen especular que le devuelve el gran montaje tecnológico, virtual, donde la distancia física se hace cada vez más inapreciable y dónde la distancia emocional crece de manera inversamente proporcional, el individuo empieza a fundirse en una globalidad indiscriminada en la que los elementos tabú son tan presentes como aquellos que la convención ha convenido como correctos, y justamente a causa de esta libertad ficticia, el control absoluto que se ejerce sobre el le mantiene inmóvil y fosilizado al mismo tiempo que es devuelto a la condición de esclavo, esclavo de si mismo y de la mirada del otro. La fusión del maquillaje con la máscara, la fusión de la mascara con la piel, y, por último la fusión de la piel con la identidad. La Realidad Alterada es una artistificación de la realidad desmontada en la que el individuo es el resultado de esta fusión radical en la que no es posible reconocerse sin la distancia de una ironía redentora.

Esta artistificación en tanto que juego irónico con –contra?- la realidad da como resultado la creación de una realidad paralela que, des de una inmovilidad estética, evidencia su elocuencia delante de la mirada crítica del observador distanciado. El poder de caricaturizar loa aspectos animalizados de esta realidad que nos obstinamos en maquillar bajo un código común, inofensivo, que nos la presenta como une escenario donde el peligro de caer en la brutalidad de nuestra esencia desaparece acompañado de nuestra libertad, sobrevive entre las manos del artista, seres libres que se permiten el lujo de poder alterar esta realidad transformándola en algo que todos reconocemos: un objetivo estético que representa descarnadamente esa verdad que escondemos pero que se mantiene omnipresente por el simple hecho que necesita esconderla. En objetos hiperrealistas que son fruto de un juego, si el juego es libertad, la mirada más allá de la convención, la risa, la ironía, el placer de descolocar las normas i de reconvertir los elementos en algo crudo y despiadado y más real que nunca.

Niños de mirada adulta que flirtean con una infancia desencantada dónde los columpios cuelgan de la nada, dónde sus cuerpos están construidos por porciones, ensamblados casi a toda prisa y aparentemente de cualquier manera, donde las diferencias entre pieza y pieza se mantienen a la vista, dejando al descubierto la posibilidad cadavérica de unas acciones que pretenden un ludismo artificioso, niños que juegan a que están jugando porque se les pide que sean niños pero en realidad son otra cosa, donde sus cabezas nacen de troncos deshumanizados de piel escamada, bebés que nos observan desde los barrote de unas prisiones que pretenden ser la cuna, pero que son balcones ciegos a dos metros del suelo, la figura del animal que se apropia de la acción humana masacrando a sus semejantes o amontonándose los unos sobre los otros para usurparse el poder, la figura del animal que se funde sin contemplaciones con la figura humana y la figura humana que se fusiona con el objeto mecánico después de desplegar una gestualidad grotesca que nos enfrenta , sin poder evitar-lo, con la vergüenza más inconfesable de nuestra ridícula naturaleza.

La Realidad Alterada es hiperrealista por el hecho de respetar la casi perfecta identificación con el mundo que respira, figuras producidas a partir de un cuidado extremo de los materiales. El uso de las resinas policromadas, en la mayoría de piezas, permiten una plasticidad que reproduce con exactitud quirúrgica los tejidos , las formas, las texturas, los volúmenes, los detalles epidérmicos i la pulcra imitación del tejido vivo;

Así Gerard Mas explora la vertiente cómica del retrato renacentista dónde las damas mastican chicle, Noe Serrano parte los seres híbridos que duermen plácidamente i Luís Vidal articula un imaginario en el que el bebé maltratado nos observa desde una fisonomía tumescente i deshumanizada; Samuel Salcedo nos presenta seres humanos de resina de poliuretano que se ríen de nosotros antes de que nos riamos nosotros de ellos y con resina de poliéster, Javier Aguilera nos encara a una violencia latente de la cual ni la lúdica critica de arte ni la infancia marginal se nos escapan. Por otro lado, el uso integral de la madera por parte de Efraïm Rodríguez, ensamblada y sin policromar, consigue un parecido momificado en al que la materia adquiere todo el protagonismo consiguiendo que la distancia entre acción e inercia se convierta en cero; la construcción a partir de objetos buscados como la ropa del niño drogodependiente de Javier Aguilera, el algodón de las ovejas de Luís Vidal, o el Mármol del que Gerard Mas extrae la cuadrícula del eixample barcelonés sobre un mapa de tres dimensiones con forma de cordero.

Todas estas acciones congeladas bajo un hiperrealismo que nos hace exclamar que parece verdad y que, del mismo modo nos aboca a la confrontación dialéctica de que, efectivamente, no lo parece sino que es de verdad, una realidad más real que la realidad que damos por auténtica, en tanto que se mantiene congelada por nosotros mismos por el hecho de no permitirle la vida que le sería legítima arrinconándola en el subsuelo de nuestros miedos. La realidad transformada, la realidad alterada, el vestido del emperador, un mordisco de esta realidad sin la mascara dónde la verdadera alteración, nos preguntamos, podría perfectamente anidar en el solo hecho de haber estado maquillada par hacerse soportable en nuestro día a día.

LA REALITAT

LA REALITAT

LA REALITAT

La representació de la figura humana és la manera més aproximada d’identificar la nostra realitat, donat que és la manera més aproximada de representar allò que més ens obstinem en identificar: nosaltres mateixos. Però en una societat tecnocràtica en la que l’individu es contempla a sí mateix a partir de la imatge especular que li retorna el gran muntatge tecnològic, virtual, on la distància física es fa cada cop més inapreciable i on la distància emocional hi creix de manera inversament proporcional, l’individu comença a fondre’s en una globalitat indiscriminada en la que els elements tabú hi són tan presents com aquells que la convenció ha convingut com a correctes i, justament a causa d’aquesta llibertat ficticia, el control absolut que s’exerceix sobre ell el manté immòbil i fossilitzat al mateix temps que el retorna a la condició d’esclau, esclau de sí mateix i de la mirada de l’altre. La fusió del maquillatge amb la màscara, la fusió de la màscara amb la pell, i, per últim, la fusió de la pell amb la identitat. La Realitat Alterada és una artistificació de la realitat desballestada en la que l’individu és el resultat d’aquesta fusió radical en la que no és possible reconèixer-s’hi sense la distància d’una ironia redemptora.

Aquesta artistificació en tant que joc irònic amb -contra?- la realitat dóna com a resultat la creació d’una realitat paral·lela que, des d’una immobilitat estètica, evidencia la seva eloqüència davant la mirada crítica de l’observador distanciat. El poder de caricaturitzar els aspectes més animalitzats d’aquesta realitat que ens obstinem en maquillar sota un codi comú, inofensiu, que ens la presenta com un escenari on el perill de caure en la brutalitat de la nostra essència desapareix acompanyat de la nostra llibertat, sobreviu entre les mans dels artistes, éssers lliures que es permeten el luxe de poder alterar aquesta realitat transformant-la en quelcom que tots reconeixem: un objecte estètic que representa descarnadament aquella veritat que amaguem però que resta omnipresent pel sol fet de necessitar amagar-la. En objectes hiperrealistes que són fruit d’un joc, si el joc és llibertat, la mirada més enllà de la convenció, el riure, la ironia, el plaer de descol·locar les normes i reconvertir-ne els elements en quelcom cru i despietat i més real que mai.

Nens de mirada adulta que flirtegen amb una infància desencantada on els gronxadors pengen del no res, on el seus cossos estan construïts per porcions, ensamblats gairebé a corre-cuita i aparentment de qualsevol manera, on les diferencies entre peça i peça resten a la vista deixant al descobert la possibilitat cadavèrica d’unes accions que pretenen un ludisme artificiós, nens que juguen a que estan jugant perquè se’ls demana que siguin nens però que en realitat són una altra cosa, on els seus caps neixen de troncs deshumanitzats de pell descarnada, nadons que ens observen des dels barrots d’unes presons que pretenen ser bressols però que son balcons cecs a dos metres del terra, la figura de l’animal que s’apropia de l’acció humana massacrant els seus iguals o amuntegant-se els uns sobre els altres per usurpar el poder, la figura de l’animal que es fon sense contemplacions amb la figura humana i la figura humana que es fusiona amb l’objecte mecànic després de desplegar una gestualitat grotesca que ens enfronta, sense poder-ho evitar, amb la vergonya més inconfessable de la nostra ridícula natura.

LA REALITAT go

LA REALITAT go

La realitat alterada és hiperrealista pel fet de respectar la gairebé perfecta identificació amb el món que respira, figures produïdes a partir d’una cura extrema dels materials. L’ús de les resines policromades, en la majoria de les peces, permeten una plasticitat que reprodueix amb exactitud quirúrgica els teixits, les formes, les textures, els volums, els detalls epidèrmics i la pulcra imitació del teixit viu; així, Gerard Mas explora la vessant còmica del retrat renaixentista on les dames masteguen xiclet, Noe Serrano pareix éssers híbrids que dormen plàcidament i Luís Vidal articula un imaginari en el que el nadó maltractat ens observa des d’una fesomia tumescent i deshumanitzada;

Samuel Salcedo ens presenta éssers humans de resina de poliuretà que es riuen de nosaltres abans que ens riguem nosaltres d’ells i, amb resina de polièster, Javier Aguilera ens encara a una violència latent de la qual ni la lúdica crítica a l’art ni la infància marginal se n’escapen. Per altra banda, l’us integral de la fusta per part d’Efraïm Rodriguez, ensamblada i sense policromar, aconsegueix una versemblança momificada en la que la matèria adquireix tot el protagonisme aconseguint que la distància entre l’acció i la inèrcia es converteixi en zero; la construcció a partir d’objectes trobats com artefactes de ferro fora de context que Lluis Roig transforma en una altra cosa encastant-los-hi la contundència d’un cap humà, i d’objectes buscats com la roba que vesteix el nen drogodependent de Javier Aguilera, el cotó de les ovelles de Luis Vidal, o el marbre del que Gerard Mas n’extreu la quadrícula de l’eixample barceloní sobre un mapa en tres dimensions que té forma de corder.

Totes aquestes accions congelades sota un hiperrealisme que ens fa exclamar que sembla de veritat i que, tanmateix, ens aboca a la confrontació dialèctica de que, efectivament, no ho sembla sinó que és de veritat, una realitat més real que la realitat que donem per autèntica, en tant que resta congelada per nosaltres mateixos pel fet de no permetre-li la vida que li seria legítima tot arraconant-la en el subsòl de les nostres pors. La realitat transformada, la realitat alterada, el vestit de l’emperador, un mos d’aquesta realitat sense la màscara on la veritable alteració, ens preguntem, podria perfectament nidificar en el sol fet d’haver estat maquillada per fer-nos-la suportable en el nostre dia a dia.
___________________________________

LA REALITAT ALTERADA: ALTERED REALITY
The representation of the human form is the closest way of identifying our reality, given that it is the closest way of representing that which we are most fixed on identifying: ourselves. But in a technocratic society in which the individual contemplates himself from a speculative image which takes him back to the great technological and virtual stage, where physical distance becomes more and more invaluable and where emotional distance grows in inverse proportion. The individual begins to merge into an indiscriminate globality in which taboo elements are as present as those which convention has made seem correct and rightly so due to this fictitious liberty; the absolute control that is exercised over and keeps man immobile and fossilised at the same time that it takes him back to the slave condition, as a slave of himself and of the others´ gaze. The fusion of make up and mask, the fusion of mask and skin, and finally the fusion of skin and identity. “ La Realitad Alterada ” is an artistification of broken down reality in which the individual is the result of this radical fusion in which it is not possible to recognise oneself without the distance of a redeeming irony.
This artistification as a game of irony with, or maybe against, reality creates a parallel reality which, from an aesthetic immobility, proves its eloquence in front of the critical gaze of the distant observer. The power to caricaturise animal aspects of this reality which we are determined to make up under a common, inoffensive code, which is presented to us as a scenario in which the danger of falling into the brutality of our essence disappears, accompanied by our liberty, survives amongst the hands of the artists, free spirits that allow themselves the luxury of being able to alter this reality, transforming it into something that we all recognise: an aesthetic objective which represents that truth that we hide but that remains omnipresent by the simple fact that we need to hide it. In hyperrealist objects which are the product of a game, if the game is freedom, the gaze beyond convention, laughter, irony, the pleasure of breaking the rules and reconverting elements into something raw and ruthless, and more real than ever.
Children with an adults gaze that flirt with a disillusioned childhood where swings hang from nothing, where their bodies are constructed from parts, assembled almost as fast as possible and seemingly any which way, where differences between parts remain visible, leaving to be discovered the cadaverous possibility of some actions which claim an artificial ludism, children who play at playing because if you ask them they are children, but in reality they are something else, where their heads are born from dehumanised trunks of suspicious skin, babies who observe us from the bars of prisons which, although ostensibly cots, are however blind balconies two metres from the floor, the shape of an animal which appropriates from human action massacring its contemporaries or accumulating upon each other in order to usurp power. The animal form which merges without ceremony with the human form, and the human form that fuses with the mechanical object after making a grotesque gesture which confronts us, without being able to avoid it, with the most inconfessable shame of our ridiculous reality.
“La Realitat Alterada” is hyperrealist due to the fact that it respects the almost perfect identification with the world that breathes, figures produced from an extreme care of the materials. The use of polychromed resin in the majority of pieces allows a form of expression which reproduces with surgical precision, fabrics, forms, textures, volumes, details and the meticulous imitation of the living fabric. In this way Gerard Mas explores the comic aspect of Renaissance portraits where ladies chew chewing gum. Noe Serrano starts with hybrid beings which sleep peacefully and Luis Vidal articulates an imaginary in which a maltreated baby observes us from a tumescent and dehumanised physiognomy. Samuel Salcedo presents human beings of polyuretane resin who laugh at us before we can laugh at them. With polyester resin Javier Aguilera confronts us with a latent violence from which neither recreational art critic nor marginal childhood escape us. On the other hand, the integral use of wood by Efraïm Rodríguez, assembled but not polchromated, acquires a mummified appearance in which the material acquires all the protagonism following the distance between action and inertia, converting itself into nothing. The construction from objects found such as the clothing of the drug addict child by Javier Aguilera, the cotton wool on the sheep by Luis Vidal, or the marble from which Gerard Mas creates the Eixample area of Barcelona on a three dimension map in the form of a sheep.
All these frozen actions under hyperrealism which makes us exclaim that they seem real and which in the same way force us to a dialectic confrontation which effectively doesn´t just seem but is true, a reality more real than the reality we take for granted, in that we keep it frozen for ourselves so as not to allow it life which would legitimate it, cornering it in the basement of our fears. Transformed reality, altered reality, the emperor´s new clothes, a tiny part of this unmasked reality where the true alteration, we ask ourselves, could perfectly nest in the simple fact of having been made up to make it bearable in our day to day lives.